El gran dilema de si somos dueños de nuestros pensamientos o nuestros pensamientos son dueños de nosotros es un punto esencial. ¿Te ha pasado que te encuentras pensando algo tan inaceptable y contrario a ti que te extrañas cómo funciona tu mente?
Para los expertos en manejo de estrés, nuestra mente es un pájaro inquieto que nunca para. Produce pensamientos todo el tiempo, en todas las direcciones y participa en nuestra impaciencia constante, por lo tanto el objetivo es calmar tu mente. Algunos dirían: dejarla en blanco, disfrutar de esa ausencia de pensamientos. El reto es ¿Cómo hacerlo? La base para entender que tus pensamientos involuntarios no son el reflejo de quién eres en verdad, no son tu yo interno. Con el objetivo de vaciar la mente de todas las valoraciones, preocupaciones, planes, etcétera algunos utilizan mantras o se concentran en contar del 100 al 0 de siete en siete mientras respiran profundamente. Estos son solamente ejemplos de las formas de aplicar la técnica de vaciar la mente y evitar que los pensamientos te aturdan, pero puedes encontrar formas distintas de aplicar lo que consideres son más efectivas para ti en los momentos críticos de tu vida.
Realiza el siguiente ejercicio:
Prepara un temporizador de un minuto y cierra los ojos. Mientras corre el tiempo, trata de identificar una experiencia positiva que has vivido los últimos 30 días. Alguna en la que te sentiste muy feliz; celebraste algo o viviste un momento especial. Identifica alguna experiencia específica.
Ahora prepara de nuevo el temporizador y replica el ejercicio pero en esta ocasión, trata de identificar una experiencia negativa que hayas vivido en los últimos 30 días. Una en donde te sentiste frustrado, incómodo o desilusionado por esa vivencia específica.
En general es mucho más sencillo evocar experiencias negativas que positivas. De hecho, es probable que la proporción de recuerdos negativas y positivas sea 75% a 25%. Por lo menos 3 recuerdos negativos (por cada recuerdo positivo). Éstos producen emociones negativas y son las que nos hacen sufrir y estresarnos. Si te identificas con estas cifras, no debes de sentirte mal: Los expertos han identificado que esta tendencia a concentrarnos en las experiencias negativas son un parte de nuestra tendencia a identificar amenazas. Es decir, nuestro cerebro se enfoca en lo negativo porque es lo que potencialmente nos puede dañar en el futuro. Lo hace para que aprendamos de esas experiencias y para protegernos de repetirlas.



